A todos los padres...
Queridos padres y madres:
Hoy día nosotros los padres, vivimos una realidad acelerada donde los problemas nos agobian y nos hacen restarle tiempo a nuestro hogar y a nuestros hijos(as). Lamentablemente, todo efecto tiene una causa y es esta misma la causa de los males sociales... El núcleo familiar se ha visto afectado a pasos agigantados. Esa es una de esas tendencias negativas, que si no actuamos en su contra, terminarán por destruir a la sociedad en general.
Recordemos, que la familia es el núcleo de generaciones. Con ella, nos hemos multiplicado y hemos poblado la Tierra. Sin embargo, a pesar de la realidad de que la composición de este núcleo esencial se ha visto afectada, no debemos perder la esperanza de que nuestros hijos(as) puedan ser criados(as) a favor del bien.
Todo dependerá de nosotros(as) sus tutores...independientemente de la composición familiar en la que el niño o la niña se desarrolle, todo estará en nuestras manos. Debemos entonces, involucrarnos en sus preocupaciones, averiguar sus temores, cuidarlos, interesarnos en conocer sus amistades, dialogar para ayudarlos a conocerse a ellos(as) mismos y para nosotros poder conocerlos a ellos(as) mejor. Debemos explorar su mundo, sus anhelos, sus metas, su comportamiento, sus actitudes, sus sentimientos...y fortalecerles esos valores que los forman como seres emocionalmente sanos y socialmente integrales. Tenemos que motivarnos a escucharlos y también a hablarles; hablarles de temas que los engrandezcan, que le den sosiego, que le den entendimiento para manejar crisis, enojos, pleitos; que los motiven a ser solidarios, amorosos, bondadosos y seres llenos de piedad y sentido de ayuda al que necesite de ellos(as) ahora y en el futuro.
Está en las manos de nosotros los padres, madres, abuelos, tíos y todos los seres que lo(a) rodeamos y que le amamos, el beneficiarlos (as) enseñándoles todo aquello que les sea útil para el resto de sus vidas y para ello no hay nada mejor que ayudándolos (as) a seguir el camino del bien, agarrados de nuestro amor, de nuestros consejos y de nuestro entusiasmo.
Los niños y niñas son los seres más sencillos, cariñosos, sinceros y honestos que hay en la tierra. Para ellos y por ellos todo mi respeto y mi trabajo; y tal como dice la canción… “tienes que ser un niño para ir al cielo”. Enseñémosles con dedicación y entrega, y a la vez, aprendamos de ellos(as); la niñez es sabia y en esa misma sabiduría, está la presencia de Dios...
Por eso, padres y madres, no olvidemos en nuestra crianza esa parte espiritual. Por el contrario, debemos fortalecerla en ellos(as), pues de ella dependerá la paz interior de nuestros hijos(as) y sus buenos sentimientos hacia todo lo que les rodea. Ellos(as) no sólo son el futuro de la sociedad, más que eso, nuestros hijos(as) son nuestro presente; y es hoy cuando debemos actuar...
¡Qué Dios los bendiga siempre!

Atentamente,
Zuleika Lebrón
Directora Ejecutiva
¡Bienvenidos!

